Una sauna finlandesa de madera en casa

“Primero construye tu sauna y luego construye tu hogar” es un antiguo dicho de Finlandia, tierra en la que el uso de la sauna se remonta a hace más de 7.000 años. Para los finlandeses forma parte de un ritual, de una forma de vida y de un proceso de higiene física y mental. En países con tradición nórdica es habitual tener una sauna finlandesa en casa.

En cuanto al resto de europeos, habremos oído hablar acerca de los beneficios que las saunas aportan a nuestra salud. Algunos hasta los hemos podido comprobar en centros spa, wellness o en gimnasios. Por fortuna, cada día somos más conscientes de la importancia de adquirir hábitos saludables. Y si puede ser sin salir de casa mucho mejor. Así que, si tenemos la oportunidad de tener una sauna finlandesa en casa, porqué no planteárselo. En esta entrada queremos que sepas un poquito más sobre las saunas finlandesas, y la posibilidad de instalar tu sauna privada en tu jardín, en tu terraza o en la azotea. Incluso en tus instalaciones, si quieres dar un servicio exclusivo a tus clientes. Resulta más fácil de lo que crees.

Sauna finlandesa de madera en el exterior

 

Tipos de sauna

Lo primero es diferenciar los dos tipos de sauna que existen. Por un lado,  las llamadas saunas húmedas (llamadas también de vapor, turcas o hamman) y por otro lado, la saunas secas o tradicionales, también conocidas como saunas finlandesas. La diferencia entre ambas son los valores de temperatura y de humedad relativa que se alcanzan en cada una. En las saunas húmedas, la temperatura no supera los 60ºC y la humedad relativa es del 100%. Mientras, en las saunas secas (o finlandesas) las temperaturas son más altas -suelen superar los 60ºC- y los valores de humedad se mantienen más bajos –alrededor del 20%-. Pero en esencia, toda sauna consiste en un habitáculo con unas características muy particulares que tienen beneficios para la salud.

 

La sauna finlandesa

Hablaremos de la sauna finlandesa por ser la que más éxito tiene en al ámbito privado y la que, por nuestra arraigada tradición nórdica, tenemos a disposición del cliente. Este tipo de sauna va revestida de madera en su interior, y viene provista de bancos de un tipo de madera no resinosa. Algunas tienen ventanas para gozar de buenas vistas; otras también tienen espacios separados donde cambiarse o ducharse. No obstante, el elemento esencial en la sauna es la fuente de calor.

Fuente de calor en la sauna finlandesa

Equipamiento en la sauna finlandesa

La fuente de calor tradicional es una caldera alimentada con leña, sobre la que se depositan unas piedras que son calentadas por el fuego o las brasas. Sobre las piedras calientes se vierte agua y desde ellas se irradia el calor y algo de humedad a la habitación. Hoy en día también es habitual utilizar calderas en las que el calor se consigue con una fuente eléctrica.

Las saunas secas van provistas de bancos de madera donde podemos sentarnos o tumbarnos. Los bancos se sitúan a distintas alturas, ya que el calor se distribuye de manera diferente en la parte superior y en la parte inferior de la habitación. Es normal cambiar de sitio o de posición durante la sesión.

En la sauna es muy normal añadir aceites esenciales sobre las piedras, para incorporar los beneficios saludables de la aromaterapia  a la sesión. Por ejemplo, la esencia de eucalipto se añade cuando queremos ampliar la apertura de las vías respiratorias y, además, la sensación de relajación aumenta.

Por otro lado, controlar la iluminación del interior de la sauna o incluir música hace todavía más  placentera la experiencia.

Ritual y proceso de la sauna finlandesa

El ritual de la sauna finlandesa

El procedimiento de la sauna finlandesa pasa sucesivas por fases de calentamiento y enfriamiento, lo que ayuda a activar la circulación además de producir otros beneficios en el cuerpo y en la mente.

  1. Se inicia con una ducha templada o caliente, para ir preparando el cuerpo y la piel.
  2. Dentro de la sauna, la temperatura del cuerpo se eleva y se produce la sudoración. En esta fase se eliminan toxinas y se dilatan los vasos sanguíneos. Aumenta la circulación sanguínea, se relajan la musculatura y la psique y se abren las vías respiratorias.
  3. Ducha o baño frío. Puede hacerse en la piscina, en la bañera o en la ducha. En esta fase de enfriamiento el cuerpo recupera su temperatura normal, se satura el oxígeno en la sangre y se estimula la psique.
  4. Se vuelve a la fase de calentamiento en la sauna y se repite el proceso calentamiento-enfriamiento varias veces (según la preferencia y rutina de la persona).
  5. Para terminar el proceso, se realiza una fase de reposo fuera de la sauna al finalizar los ciclos.
  6. Por último, una ducha eliminará el sudor y te dejará la piel limpia.

 

Beneficios de la sauna finlandesa

Realizar el proceso de la sauna tradicional ya tiene efectos beneficiosos y relajantes. Pero además de los mencionados antes, también contribuye a fortalecer el sistema inmunológico y nuestras defensas. También ayuda a mejorar problemas respiratorios y a combatir problemas musculares y lesiones.

La sauna será el espacio de desconexión y relajación más especial. Una aliada de por vida en tu salud física y emocional. Te invitamos a que visites la sección de saunas de Grupo Tene y te animes a plantearte la opción de mejorar tu vida sin salir de casa. Disfruta de la agradable sensación de la relajación más absoluta y compártela con quien tu quieras, cuando tú quieras.

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